
lunes, 27 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
sábado, 11 de octubre de 2008
viernes, 10 de octubre de 2008
jueves, 9 de octubre de 2008
domingo, 5 de octubre de 2008
De series
The Sopranos, Carnivale, Six Feet Under, Madmen, The office, Lost, The Wire... Todas ellas grandes series y alabadas (alguno casi agradece que proyectos tan buenos puedan llegar a plantearse, escribirse y desarrollarse). No debemos caer en el error de rendir devoción a tal o cual producto. Inestimable la labor de muchos de los grandes escritores americanos (y no tanto) de nuestro tiempo, vemos que la literatura se abre camino a través de las pantallas de televisión. El teatro, antaño espectáculo por referencia, sustituido posteriormente por el Cabaret y los Musicales - curioso que uno de ellos tome prestado su nombre - resurge entre los diálogos de un James Gandolfini actor que representa a la perfección su papel de Tony Soprano.
Detrás de las series encontramos grandes empresas, inversores, grupos de interés, políticos, asesores, consultores, agencias de diseño y publicidad, estudios de mercado, entusiastas, artistas, generadores de opinión, peces gordos, drogodependientes, grandes estrellas, egos desmesurados, complejos de inferioridad, nurosis varias, algún que otro psicópata, pasiones, historias inacabadas y muerte. Sí, lo de las series es también una compleja industria.
La expresión cultural determinada por el espectador o, dicho de otro modo, dictadura del consumidor. Power to the peolpe." A mi no me gusta esta serie, por tanto, no pienso verla. Prefiero esa de los vaqueros; la del Oeste" Muy bien señora, su hijo prefiere ver la de la oficina cachonda. "Pues yo prefiero la de isla; nunca sabes lo que va a pasar" En efecto caballero, esa es la idea. Caótico, as always. Me vienen a la cabeza varios títulos best-seller: La catedral del Mal, Barcelona, qué hermosa eres y El infante que chamuscó su pijama de Mickey en el horno al intentar secarlo. "Me ha encantado, lo que pasa es que es muy corto. ¿Habrá material para hacer una película?" "Yo voy a verla" "Yo también" "Yo no, prefiero una filipina en el Renoir" Señores, no se preocupen, que hay para todos los gustos.
700.000 (aproximadamente) millones de dólares para salvar a los pobres a través de los ricos. "Dios, y para eso me tiro toda la vida trabajando, para que unos sinvergüenzas que se apuestan el dinero y que encima, viven mejor que nadie (vulgarmente, como reyes) sigan viviendo "a todo tren"? Sí, señor, y además los indemnizan. Bufetes, contratos, asesores, acuerdos prematrimonuiales, dineros y "ja, ja, eres pobre". "¿Selvesa?" No gracias, tengo que irme a casa. Mañana tal vez...
Detrás de las series encontramos grandes empresas, inversores, grupos de interés, políticos, asesores, consultores, agencias de diseño y publicidad, estudios de mercado, entusiastas, artistas, generadores de opinión, peces gordos, drogodependientes, grandes estrellas, egos desmesurados, complejos de inferioridad, nurosis varias, algún que otro psicópata, pasiones, historias inacabadas y muerte. Sí, lo de las series es también una compleja industria.
La expresión cultural determinada por el espectador o, dicho de otro modo, dictadura del consumidor. Power to the peolpe." A mi no me gusta esta serie, por tanto, no pienso verla. Prefiero esa de los vaqueros; la del Oeste" Muy bien señora, su hijo prefiere ver la de la oficina cachonda. "Pues yo prefiero la de isla; nunca sabes lo que va a pasar" En efecto caballero, esa es la idea. Caótico, as always. Me vienen a la cabeza varios títulos best-seller: La catedral del Mal, Barcelona, qué hermosa eres y El infante que chamuscó su pijama de Mickey en el horno al intentar secarlo. "Me ha encantado, lo que pasa es que es muy corto. ¿Habrá material para hacer una película?" "Yo voy a verla" "Yo también" "Yo no, prefiero una filipina en el Renoir" Señores, no se preocupen, que hay para todos los gustos.
700.000 (aproximadamente) millones de dólares para salvar a los pobres a través de los ricos. "Dios, y para eso me tiro toda la vida trabajando, para que unos sinvergüenzas que se apuestan el dinero y que encima, viven mejor que nadie (vulgarmente, como reyes) sigan viviendo "a todo tren"? Sí, señor, y además los indemnizan. Bufetes, contratos, asesores, acuerdos prematrimonuiales, dineros y "ja, ja, eres pobre". "¿Selvesa?" No gracias, tengo que irme a casa. Mañana tal vez...
martes, 30 de septiembre de 2008
Wie einst Lili Marleen
Marido y mujer, frente a frente; lirios bajo la luz de una farola. Ella lo retaba. " Resulta irónico, ¿no crees?". El joven contemplaba, atónito, los contrastes de su cara. "No eres tú, no eres tú", repetía. "Fe y razón, saber, ciencia, la densa capa de niebla que nos rodea. El misterio..." Su cabeza, ligeramente inclinada, colgaba sobre sus hombros. Mientras, la crecida del río empapaba la ropa del nonato muerto, esparciendo su sangre, tiñendo las rocas." Siempre presto atención a los detalles más insignificantes; por ejemplo, no puedo evitar quedarme embobada cada vez que gesticulas. Eres tan expresivo..."
El horror y el pánico azotaban la mente del muchacho, incapaz de comprender aquella retórica. El caudal y la fuerza del agua lograrían desprender el cadaver, atrapado por un ovillo de ramas. "Si no hacemos algo, lo arrastrará la corriente y será imposible recuperarlo", dijo el joven. "¿Qué más podríamos hacer por él?, respondió la esposa. "Diremos que ha sido un accidente, que paseábamos... Se acercó, para ver los peces y resbaló; no sabrán nada..." Sus manos temblaban inquietas. Ella, por el contrario, sujetaba el arma con firmeza. "¿Qué quieres?". Alterado, el joven se arrodilló, exigiendo su asesinato. Lo miró y presurosa dirigió su mano izquierda hacia el bolso. Hurgó hasta conseguir una botella. "Salud, compañero", dijo mientras la alzaba. El líquido se extendió rápidamente por su barbilla; finos hilos ensuciaron su blusa. Acto seguido, la botella estallaba contra el suelo. "Hay que tener cuidado con la caída; debemos reconocer cuándo y comprender por qué la tierra llama". Se aproximaba al borde; la distancia entre su cuerpo y el río cada vez más estrecha. "He recogido y limpiado la casa; no permitas que la invadan las ratas".
Pudo comprobar, a lo largo de esa interminable pasarela, cómo su alma se desvanecía entre sollozos. En efecto, la casa estaba limpia. Su piel había comenzado a agrietarse.
El horror y el pánico azotaban la mente del muchacho, incapaz de comprender aquella retórica. El caudal y la fuerza del agua lograrían desprender el cadaver, atrapado por un ovillo de ramas. "Si no hacemos algo, lo arrastrará la corriente y será imposible recuperarlo", dijo el joven. "¿Qué más podríamos hacer por él?, respondió la esposa. "Diremos que ha sido un accidente, que paseábamos... Se acercó, para ver los peces y resbaló; no sabrán nada..." Sus manos temblaban inquietas. Ella, por el contrario, sujetaba el arma con firmeza. "¿Qué quieres?". Alterado, el joven se arrodilló, exigiendo su asesinato. Lo miró y presurosa dirigió su mano izquierda hacia el bolso. Hurgó hasta conseguir una botella. "Salud, compañero", dijo mientras la alzaba. El líquido se extendió rápidamente por su barbilla; finos hilos ensuciaron su blusa. Acto seguido, la botella estallaba contra el suelo. "Hay que tener cuidado con la caída; debemos reconocer cuándo y comprender por qué la tierra llama". Se aproximaba al borde; la distancia entre su cuerpo y el río cada vez más estrecha. "He recogido y limpiado la casa; no permitas que la invadan las ratas".
Pudo comprobar, a lo largo de esa interminable pasarela, cómo su alma se desvanecía entre sollozos. En efecto, la casa estaba limpia. Su piel había comenzado a agrietarse.
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